La Marina de València

Actualidad14/07/2021

La Marina de València instala el primer radar marino de la ciudad


La dársena limita la circulación en su interior a 3 nudos con un dispositivo piloto basado en los empleados en carretera. 

La Marina de València ha instalado un prototipo de radar marino para supervisar que el tráfico en su interior no supere los tres nudos de velocidad. Las aguas del canal interior del puerto histórico tienen una elevada circulación durante todo el año, pero especialmente los meses de verano. 

Embarcaciones particulares de vela y a motor, barcos de escuela y de alquiler, de remo y piraguas, así como paddle surf y numerosos grupos de todas las edades que acuden a aprender y practicar deportes acuáticos, miembros de la Cofradía de Pescadores de València, prácticos, equipos de regatas, remolcadores y superyates conviven cada día en las aguas de la marina. Por seguridad y respeto al medio ambiente, La Marina de València ha decidido instalar un dispositivo que regule la velocidad en su interior.

Por el momento se trata de un dispositivo piloto que regula que la circulación no supere la velocidad máxima establecida y en los próximos meses está previsto sacar este servicio a concurso público. 

Este dispositivo piloto es el mismo que emplea la Guardia Civil en su trabajo diario, que se ha adaptado a la circulación marítima, y es capaz de captar y fotografiar al momento el paso de las embarcaciones, permitiendo al personal de marinería advertirles de exceso de velocidad o tomar las medidas pertinentes. 

También está en proyecto la instalación de carteles luminosos que indiquen la velocidad máxima permitida, tal y como ocurre en las carreteras convencionales. 

“Los valencianos han decidido que uno de los mejores lugares para que los niños pasen el verano es La Marina de València. Nuestras escuelas y empresas de actividades tienen una gran afluencia y estamos encantados porque como espacio público queremos dar cabida a todos los visitantes, pero lo primero es la seguridad, así que para poder convivir creemos que es necesario regular la velocidad de las embarcaciones que circulan”, asegura German Gil, contramaestre de La Marina de València.